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Introducción
Imprimir bien es coordinar decisiones: papel, técnica, color, acabados y tiempos. Cuando el proceso está ordenado, lo que se aprueba es lo que llega. Esta guía reúne criterios y trucos de taller para que folletos, catálogos, tarjetas o libros salgan a la primera.
1) Del encargo al arte final: ordenar la información
Todo empieza con un pliego de condiciones claro: cantidades, formatos, uso (interior/exterior), vida útil, fecha de entrega, presupuesto y restricciones de envío. Con eso se decide el soporte, la técnica y los acabados. Un boceto con medidas reales y un troquel definitivo (si lo hay) evitan rehacer después.
2) Papeles: qué esperar de cada familia
- Estucados (brillo/mate/seda): alta definición y color vivo; ideales para folletos y catálogos.
- Offset (no estucados): tacto natural, lectura cómoda; absorben más tinta, colores algo más suaves.
- Reciclados: desde tonos blancos a crudos; buena impresión si se elige calidad estable.
- Especiales: verjurados, metalizados, de color; conviene prueba previa para ver cómo se comporta la tinta y el estampado.
- Gramajes: 90–130 g/m² (interiores), 170–200 g/m² (cubiertas ligeras), 300–400 g/m² (tarjetas y portadas rígidas).
Dirección de fibra: en piezas plegadas o cuadernos, respeta la fibra paralela al lomo o al pliegue; mejora el acabado y reduce grietas.
3) Técnicas de impresión y cuándo convienen
- Offset: gran calidad y estabilidad en tiradas medias-altas; cuatricromía (CMYK) y tintas directas.
- Digital (tóner o inyección): tiradas cortas, personalización, plazos rápidos; hoy ofrece muy buena calidad en papeles adecuados.
- Flexografía/huecograbado: embalaje y grandes volúmenes.
- Serigrafía: tintas espesas para colores planos, barnices especiales y soportes no porosos.
- Relieve en seco, estampación en caliente, UVI sectorizado: se añaden tras imprimir (acabados).
4) Color sin sobresaltos
Trabaja en CMYK desde el diseño cuando el destino es papel. Mantén un perfil de color estándar (evita mezclas de perfiles). Reserva tintas directas para colores corporativos críticos o metalizados.
- Prueba de color: solicita una prueba representativa; si es posible, en el papel final.
- Negros: textos finos en 100 % K; negros profundos en fondos grandes, enriquecidos con CMY moderados según soporte.
- Sobreimpresión/trapping: revisa blancos (no deben sobreimprimir) y contornos finos con cuidado.
5) Acabados: función y presencia
- Barniz acuoso: protección básica y buen tiempo de secado.
- Barniz UVI (total o en registro): realza y protege.
- Plastificado/laminado mate o brillo cuando se necesita resistencia extra; valora alternativas de menor impacto.
- Estampación en caliente (foil): metálica o pigmentada; muy visible en cubiertas y tarjetas.
- Relieve/contrarrelieve: volumen sin tinta; aporta tacto y elegancia.
- Troquel y ventanas: atención a radios mínimos y a la resistencia del pliegue.
6) Encuadernación y plegado
- Grapa: cuadernos finos (4–64 páginas según papel); ojo con el desplazamiento en el centro (creep).
- Fresado encolado (PUR o EVA): catálogos y libros medianos; el PUR mejora apertura y durabilidad.
- Cosido hilo + encolado: máxima resistencia en libros de alta rotación.
- Wire-o/espiral: apertura total sobre mesa, útil en manuales.
- Plegados: paralelos, envolventes, cruz; define hendido en cartulinas para evitar quiebras.
7) Archivos impecables: preimpresión sin sustos
- PDF/X-1a o PDF/X-4 con sangrado 3–5 mm y zona segura 3–5 mm.
- Imágenes a 250–300 ppp al tamaño final (menos si es gran formato visto de lejos).
- Tipografías incrustadas o convertidas a curvas.
- Tintas directas correctamente nombradas.
- Elementos de acabados en capas separadas (barniz, estampación, relieve).
- Troquel en tinta directa distinta y sobre una capa no imprimible.
- Resolución de líneas finas: evita blancos “en sobreimpresión”.
Lista breve de control (previo a enviar a imprenta)
- Revisado de ortografía y datos legales.
- Sumas de tinta razonables según papel (evitar empastes).
- Numeración correcta y plan de pliegos claro.
- Marcas de corte fuera de la zona útil.
- Aprobación de prueba de color y, si procede, maqueta blanca.
8) De la prueba a la tirada: controlar sin frenar
Una maqueta blanca verifica formato, pliegues y encuadernación. La prueba de color alinea expectativas. En trabajos complejos con acabados, una pre-serie corta permite ajustar presión, registro y brillo. Durante la tirada, un plan de muestreo revisa registro, manchado, rayas, hendido y encuadernación. Documenta lo acordado para no improvisar en máquina.
9) Plazo y coste: de qué dependen en realidad
Además de la tirada, afectan el aprovechamiento de plancha, el número de tintas, la complejidad del troquel, la encuadernación y los acabados. Muchas demoras no están en la imprenta, sino en aprobaciones tardías o en correcciones de última hora. Un calendario con tiempos reales para revisiones ahorra cambios acelerados que luego se notan en el resultado.
10) Sostenibilidad y fin de vida
Elegir papeles con certificación forestal, tintas adecuadas y diseños monomateriales mejora la reciclabilidad. Reducir plastificados a lo necesario, indicar en el impreso instrucciones de reciclaje y optimizar formatos para aprovechamiento de hoja son decisiones que tienen impacto directo.
Errores frecuentes (y soluciones)
- Enviar RGB y convertir al final → diseña en CMYK desde el principio.
- Textos finos con negro enriquecido → usa 100 % K.
- Olvidar sangrados o troquel definitivo → rehacer páginas: defínelos al principio.
- Ignorar la dirección de fibra → pliegues que se quiebran.
- Acabados sin capa separada → confusiones en taller.
Cierre. Una impresión consistente es el resultado de muchas decisiones pequeñas hechas a tiempo. Con archivos limpios, pruebas útiles y una elección consciente de papeles, técnicas y acabados, el papel hará su trabajo: informar, persuadir y durar.